Sería genial poder escaparse a diario para respirar aire fresco, pero si no se puede, pues se conforma uno con lo que tiene. En mi caso tardamos en llegar a este precioso recorrido unas dos horas y media que merecieron totalmente la pena. Se encuentra en El Tiemblo, un pueblecito pasando Ávila, y realmente es un bosque mágico. Pudimos encontrarnos con seres muy antiguos, y abrazarlos para sentir su espíritu centenario.
Siempre es un buen momento para volver un rato a nuestro antiguo hogar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario