Había estado sólamente en 2 spas en mi vida. En el del hotel princesa Yaiza en Lanzarote y el Bogn Sedrun en Suiza en el cual hay que ir desnudo completamente.
Ambos me parecieron muy bonitos, y la decoración formaba una parte importante de la experiencia. Ayer fuí al Santa Ana de Valladolid, nada que envidiar en cuanto a precio... y la primera impresión fue de decepción: moho en las vigas de madera del techo, tuberías visibles, azulejos cutres en paredes y bañeras... parecía un polideportivo transformado en spa.
La diferencia fue que íbamos en plan circuito, y nos dieron un masaje anti estrés con barros increíble, y probamos una bañera individual con chorros, espuma y olores... al final mereció la pena, pero si la proxima vez compro un circuito en un spa más preocupado por el aspecto y la decoración, mejor...
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